Comenzar con un Fin en Mente

 
Por Stephen R. Covey
 
Por favor, para leer las páginas que siguen busque un lugar donde este a solas y nadie lo interrumpa.
Suprima todo de su mente salvo lo que vaya leyendo  lo que yo le invitaré ha hacer.
Olvídese de su agenda, de su negocio, de su familia, de sus amigos.
Dirija hacia mi toda su atención y abra su mente.
Véase mentalmente asistiendo al funeral de un ser querido.
Imagínese conduciendo su coche al velatorio o a la capilla, estacionando y saliendo. Mientras camina dentro del edificio advierte las flores, la suave música del órgano. Ve los rostros de amigos y parientes. Siente la pena compartida de la pérdida y la alegría de haber conocido al difunto que irradia de las personas que se encuentran allí.
Cuando llega al ataúd y mira adentro, de pronto queda cara a cara consigo mismo. Ése es su propio funeral, que tendrá lugar dentro de tres años. Todas esas personas han ido a rendirle un último homenaje,  expresar sentimientos de amor y aprecio por su persona.
Cuando toma asiento y espera a que comience el servicio religioso, mira el programa que tiene en la mano. Habrá cuatro oradores. El primero pertenece a su familia (la familia inmediata y la extensa : hijos, hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas, tíos y tías, primos y abuelos, que han viajado desde distintos puntos del país). El segundo orador es uno de sus amigos,  alguien que puede hablar de lo que usted era como persona. El tercer orador es un colega o compañero de trabajo. Y el cuarto proviene de su iglesia o de alguna organización comunitaria en la usted ha servido.
 
Ahora, piense profundamente. Qué es lo que le gustaría que cada uno de esos oradores dijera sobre usted y su vida ?¿Qué tipo de esposo o esposa, padre o madre, le gustaría que reflejaran sus palabras ?¿Qué clase de hijo, hija o primo ?¿Qué clase de amigo ? ¿Qué clase de compañero de trabajo ?
¿Qué carácter le gustaría que ellos hubieran visto de usted ?Qué aportaciones, que logros quiere que ellos recuerden ? Mire con cuidado a la gente que lo rodea ¿Cómo le gustaría haber influido en sus vidas ?
Antes de seguir leyendo, tómese unos minutos para examinar sus impresiones.
 
Lo que significa empezar con un fin en mente.
La aplicación fundamental de “empezar con un fin en mente” consiste en empezar hoy con la imagen, el cuadro o el paradigma de vida como el marco de referencia o criterio para el examen de todas las otras cosas. Cada parte de su vida (la conducta de hoy, la de mañana, la de la semana que viene, la del mes que viene) puede examinarse en el contexto del todo, de lo que realmente a usted le importa más. Teniendo claramente presente ese fin, usted puede asegurarse de que lo que haga cualquier día particular no viole los criterios que ha definido como de importancia suprema, y que cada día contribuya de un modo significativo a la visión que usted tiene de su vida como un todo.
 
Empezar con un fin en mente significa comenzar con una clara comprensión de su destino. Significa saber adónde se está yendo, de modo que se pueda comprender mejor dónde se esta, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta.
 
Resulta increíblemente fácil caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Es posible estar atareado – muy atareado – sin ser muy efectivo.
 
A menudo las personas se encuentran logrando victorias vacías, éxitos conseguidos a expensas de cosas que súbitamente se comprende que son mucho más valiosas. Personas pertenecientes a todos los trabajos (médicos, académicos, actores, políticos, ejecutivos, atletas y plomeros) a menudo luchan por lograr ingresos más altos, más reconocimiento o un cierto grado de competencia profesional, solo para descubrir que su ansiedad por alcanzar la meta les ha privado de cosas que realmente importan y que ya han quedado fuera de sus posibilidades.
 
Cuán distintas son nuestras vidas cuando sabemos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, y, manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en realidad nos interesa. Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada paso que demos no hará más que acercarnos antes al lugar erróneo. Podemos estar muy atareados, podemos ser muy eficientes, pero solo seremos también verdaderamente efectivos cuando empecemos con un fin en mente.
 
Si se considera con cuidado lo que se quiere que digan de uno en la experiencia del funeral, se encontrará la definición personal del éxito. Tal vez sea muy diferente de la definición que usted creía comprender. Es posible que la fama, el éxito, el dinero o algunas de las otras cosas por las que luchamos ni siquiera formen parte de la pared correcta.
 
Cuando uno empieza con un fin en mente, alcanza una perspectiva distinta. Al morir un amigo común, un hombre le preguntó a otro : “¿Cuánto dejó?”. La respuesta fue: “¡Lo dejó todo!”.
 
[Fuente : libro – Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. De Stephen R. Covey pág. 120]
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